jueves, enero 28

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  • Auschwitz, la fábrica de la muerte
  • Los soldados que hace 65 años liberaron el campo de concentración polaco sufrieron trastornos psicológicos durante décadas. No en vano, Auschwitz fue el campo más sanguinario, con entre 4 y 6 millones de personas exterminadas.
  • Noticias de Gipuzkoa, 2010-01-28
Fueron entre cuatro y seis millones de personas las que fueron aniquiladas en la mayor fábrica de la muerte de la historia construida por los nazis en la localidad polaca de Auschwitz. Una pesadilla que comenzó en 1940 y acabó aquel 27 de enero de 1944, cuando las tropas soviéticas atravesaron la puerta del campo de exterminio, bajo el lema de Arbeit macht frei (El trabajo os hará libres). Tanto era el horror que penetró por sus ojos, que muchos de los soldados, curtidos en cruentas batallas, que traspasaron la verja padecieron traumas psicológicos durante muchos años. Hasta ahora, los historiadores barajaban la cifra de 1,3 millones de personas exterminadas en el campo polaco.

De los millones de personas que fallecieron en Auschwitz, el 90% fueron judíos, el resto eran partisanos polacos, gitanos, homosexuales y prisioneros del ejército rojo. Los datos, que constaban en los archivos del KGB y hechos públicos esta misma semana revelan también que al centro de exterminio llegaban diez convoyes ferroviarios al día con personas procedentes de los países ocupados por las tropas nazis. Cada tren estaba compuesto por entre 40 y 50 vagones en los que se hacinaban entre 50 y 100 personas. De ellos, cerca del 70% de los recién llegados eran conducidos directamente a las duchas de gas Zyklon B, mientras que el resto, los más fuertes, eran obligados a trabajar en la industria militar nazi o puestos a disposición de Josef Rudolf Mengele El ángel de la muerte, que les utilizaba para sus experimentos. El macabro doctor de Auschwitz llegó a decir: "Cuando nace un niño judío no sé qué hacer con él: no puedo dejar al bebé en libertad, pues no existen los judíos libres; no puedo permitirles que vivan en el campamento, pues no contamos con las instalaciones que permitan su normal desarrollo; no sería humanitario enviarlo a los hornos sin permitir que la madre estuviera allí para presenciar su muerte. Por eso, envío juntos a la madre y a la criatura".

En el campo funcionaban un total de cinco hornos crematorios en los que fueron incinerados los más de cuatro millones de judíos. Esta industria de muerte, tenía una capacidad de incinerar a unos 270.000 cadáveres al mes.

Durante los años de funcionamiento del campo, cerca de 700 prisioneros intentaron escapar del mismo, de los cuales sólo 300 lo lograron. La pena aplicada por intento de fuga era generalmente la muerte por inanición y sus familias eran arrestadas e internadas en Auschwitz para ser exhibidas como advertencia a otros prisioneros

Antes de que llegaran las tropas soviéticas, los nazis trataron de borrar las huellas de la barbarie. No obstante, los militares que liberaron el campo lograron recuperar bastante documentación entre la que encontraron los planos de edificación del mismo, en los que se detallaba la construcción de habitaciones deliberadamente masificadas e insalubres, una fábrica de trabajos forzados, cámaras de gas subterráneas, edificios crematorios..., todo perfectamente planificado.

Cerca de 6.500 miembros de las SS sirvieron en el campo de exterminio de Ausch-witz realizando pequeñas o grandes tareas con el objetivo de lograr la denominada solución final al "problema judío" o "cuestión judía".

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